La rehabilitación de vivienda y los préstamos directos, claves para salir de la crisis
El Gobierno ha remitido a los grupos de la oposición un conjunto de propuestas concretas para negociar en el marco del acuerdo político para la recuperación del crecimiento económico y la creación de empleo, en el que plantea aplicar incentivos fiscales a la rehabilitación, el transporte y mejorar la financiación de las empresas a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO), que concederá créditos directos por importe de hasta 200.000 euros.
"El Gobierno ofrece un conjunto de acciones extraordinarias de aplicación inmediata para favorecer el empleo en el sector que más ha sufrido su pérdida en los últimos meses, el de la construcción residencial", destaca el documento de 32 páginas que aborda en primer lugar propuestas para fomentar la rehabilitación de vivienda.
"Se trata de acciones centradas en la construcción sostenible", incide el Ejecutivo, que recuerda que más de la mitad del parque inmobiliario tiene ya una antigüedad superior a los treinta años. Así, las acciones apuestan por la rehabilitación de viviendas y edificios y se ven completadas por formas nuevas de financiación para la construcción de vivienda protegida.
De este modo, plantea la reducción del tipo del IVA al 8% para todo tipo de obra de rehabilitación de vivienda durante dos años, a partir de 1 de julio, así como una deducción extraordinaria del IRPF del 10% por obras de mejora de la vivienda que tengan por objeto la rehabilitación energética, las instalaciones de suministros o la accesibilidad para personas con movilidad reducida, a los contribuyentes de renta inferior a 33.007,2 euros.
Esta deducción se aplicará a las obras hasta 31 de diciembre de 2012, con un límite de 12.000 euros por vivienda. A partir de dicho umbral de renta, el importe de la deducción irá decreciendo hasta su desaparición. Asimismo, plantea ampliar las obras consideradas de rehabilitación estructural a las que se les aplica el IVA reducido.
También creará un nuevo "Plan 2000 ESE" de obras de rehabilitación y eficiencia energética en el conjunto de las administraciones públicas, con las que buscará un acuerdo para identificar 2.000 edificios públicos (1.000 de la Administración central y 1.000 de comunidades autónomas y ayuntamientos) en los que contratar una empresa de servicios energéticos (ESE) con el objeto de ahorrar, como mínimo, un 20% de su consumo energético en el horizonte 2010-2012.
El Gobierno estima que el conjunto de estas actuaciones urgentes permitirán la creación de, al menos, 350.000 empleos en los próximos dos años, que se sumarán a los que generará este año el Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad local y otras iniciativas.
Todas las empresas contarán con financiación
También propone que el Instituto de Crédito Oficial (ICO) conceda créditos directos con un importe máximo de 200.000 euros y cobertura de riesgo del 100% y comercializados a través de una entidad financiera de ámbito nacional seleccionada por concurso.
"Con esta medida se conseguirá que toda pequeña empresa cuente con financiación", asegura el Ejecutivo, para el que supone un "salto cualitativo" en el respaldo público a las pymes, porque ya no es una línea, sino que va a ser el propio ICO el que atienda las peticiones de crédito en las oficinas bancarias. Asimismo, propone ampliar el apoyo financiero del ICO a promotores de VPO para cuando las viviendas se destinen a la venta.
Redacción fotocasa.es
Si vende, llámenos. Si compra, visítenos.
La cooperación profesional a través de redes de colaboración inmobiliaria como herramienta
para salir de la crisis.
para salir de la crisis.
Las inmobiliarias españolas supeditan la estrategia a la superviviencia
07-09-2010
Fuente: realestatepress.es
Las diferencias entre las inmobiliarias españolas y las europeas es importante, así como la forma de gestionarlas. Mientras la proactividad rige en el resto de Europa, la pasividad se ha apoderado de las españolas.
En primer lugar, nos encontramos un modelo de inmobiliaria típicamente español, que hace coincidir en una misma empresa actividades tan distintas como la promoción residencial y la gestión patrimonial de una cartera de activos, además de hacer depender su financiación en la mayoría de los casos de deuda bancaria.
Otra de las características diferenciales ha sido el altísimo nivel de compraventa de estas inmobiliarias en los seis primeros años de este siglo. Promotoras y constructoras de tamaño medio se hicieron con los gigantes del sector, controlados hasta entonces por entidades financieras, son los casos de Metrovacesa, Vallehermoso, Colonial y Urbis, mientras otras como Fadesa, Astroc, Parquesol, Riofisa y Realia, salían a bolsa. Fueron años de una frenética actividad corporativa, en los que se puso de manifiesto una cierta endogamia del sector, en los que el comprador pedía a otros del sector que tomaran algún porcentaje de participación accionarial de la empresa que compraban, generalmente con dilaciones en la forma de pago y, en ocasiones en una concertación encubierta que poco a poco se han ido poniendo de manifiesto.
La fiebre compradora no se limitó a España sino que fueron más allá de los Pirineos, y las inmobiliarias españolas se hicieron con algunas patrimonialistas francesas que habían optado por acogerse al modelo REIT, conocido en Francia como SIIC, son los casos de SFL, Gecina y SIIC de París, adquiridas por Colonial, Metrovacesa y Realia respectivamente. Todas estas operaciones se realizaron con un fuerte apalancamiento.
Mientras esto sucedía en España, tan sólo recordamos en el resto de Europa una operación de envergadura, la compra de la holandesa Rodamco por parte de la francesa Unibail, para dar lugar a la primera inmobiliaria europea, Unibail Rodamco.
El hecho diferencial español que dio lugar a tal actividad fue sin duda el boom residencial, que permitió poner en valor el suelo, hasta convertirlo en una máquina de hacer dinero, dado que todos los mercados inmobiliarios europeos se vieron inundados igualmente por la liquidez, generada por una deuda abundante y barata.
La vuelta a la realidad, tras esos años de auténtica alucinación, vividos dentro de la burbuja, ha sido dura, porque el motor residencial se paró, el suelo se quedó sin mercado, y las empresas se enfrentaron al problema de unos activos y existencias devaluados y unas deudas que mantienen su importe.
De ahí que estas empresas se encuentren ahora más preocupadas por la supervivencia que por la estrategia a seguir, los planes de negocio que van realizando están orientados a satisfacer a sus prestamistas y uno tras otro se van viendo incumplidos, siendo sustituidos por otros de incierto final, mientras sus activos y existencias son poco a poco absorbidos por esos prestamistas que los succionan al ritmo que les permite el pulmón de sus balances.
Las reuniones de G-14 se reducen a una especie de “cuentapenas”, una vez que el mal de todos permite que se expresen con mayor libertad en ese coto cerrado. Sin embargo, el mercado sigue siendo poco transparente y la mayoría de ellas da como ventas las daciones de pago, cuando el bien sigue estando puesto a la venta, ahora por parte de la entidad financiera que lo ha cambiado por deuda.
Mientras esto sucede en España, en otros mercados europeos, las inmobiliarias cotizadas se están financiando en los mercados de bonos a plazos de siete a diez años y preparan nuevas ampliaciones de capital dispuestas a aprovechar las oportunidades que surjan en los distintos mercados.
Subsistir fiando a que el tiempo corrija la situación, no deja de ser una estrategia pasiva.
07-09-2010
Fuente: realestatepress.es
Las diferencias entre las inmobiliarias españolas y las europeas es importante, así como la forma de gestionarlas. Mientras la proactividad rige en el resto de Europa, la pasividad se ha apoderado de las españolas.
En primer lugar, nos encontramos un modelo de inmobiliaria típicamente español, que hace coincidir en una misma empresa actividades tan distintas como la promoción residencial y la gestión patrimonial de una cartera de activos, además de hacer depender su financiación en la mayoría de los casos de deuda bancaria.
Otra de las características diferenciales ha sido el altísimo nivel de compraventa de estas inmobiliarias en los seis primeros años de este siglo. Promotoras y constructoras de tamaño medio se hicieron con los gigantes del sector, controlados hasta entonces por entidades financieras, son los casos de Metrovacesa, Vallehermoso, Colonial y Urbis, mientras otras como Fadesa, Astroc, Parquesol, Riofisa y Realia, salían a bolsa. Fueron años de una frenética actividad corporativa, en los que se puso de manifiesto una cierta endogamia del sector, en los que el comprador pedía a otros del sector que tomaran algún porcentaje de participación accionarial de la empresa que compraban, generalmente con dilaciones en la forma de pago y, en ocasiones en una concertación encubierta que poco a poco se han ido poniendo de manifiesto.
La fiebre compradora no se limitó a España sino que fueron más allá de los Pirineos, y las inmobiliarias españolas se hicieron con algunas patrimonialistas francesas que habían optado por acogerse al modelo REIT, conocido en Francia como SIIC, son los casos de SFL, Gecina y SIIC de París, adquiridas por Colonial, Metrovacesa y Realia respectivamente. Todas estas operaciones se realizaron con un fuerte apalancamiento.
Mientras esto sucedía en España, tan sólo recordamos en el resto de Europa una operación de envergadura, la compra de la holandesa Rodamco por parte de la francesa Unibail, para dar lugar a la primera inmobiliaria europea, Unibail Rodamco.
El hecho diferencial español que dio lugar a tal actividad fue sin duda el boom residencial, que permitió poner en valor el suelo, hasta convertirlo en una máquina de hacer dinero, dado que todos los mercados inmobiliarios europeos se vieron inundados igualmente por la liquidez, generada por una deuda abundante y barata.
La vuelta a la realidad, tras esos años de auténtica alucinación, vividos dentro de la burbuja, ha sido dura, porque el motor residencial se paró, el suelo se quedó sin mercado, y las empresas se enfrentaron al problema de unos activos y existencias devaluados y unas deudas que mantienen su importe.
De ahí que estas empresas se encuentren ahora más preocupadas por la supervivencia que por la estrategia a seguir, los planes de negocio que van realizando están orientados a satisfacer a sus prestamistas y uno tras otro se van viendo incumplidos, siendo sustituidos por otros de incierto final, mientras sus activos y existencias son poco a poco absorbidos por esos prestamistas que los succionan al ritmo que les permite el pulmón de sus balances.
Las reuniones de G-14 se reducen a una especie de “cuentapenas”, una vez que el mal de todos permite que se expresen con mayor libertad en ese coto cerrado. Sin embargo, el mercado sigue siendo poco transparente y la mayoría de ellas da como ventas las daciones de pago, cuando el bien sigue estando puesto a la venta, ahora por parte de la entidad financiera que lo ha cambiado por deuda.
Mientras esto sucede en España, en otros mercados europeos, las inmobiliarias cotizadas se están financiando en los mercados de bonos a plazos de siete a diez años y preparan nuevas ampliaciones de capital dispuestas a aprovechar las oportunidades que surjan en los distintos mercados.
Subsistir fiando a que el tiempo corrija la situación, no deja de ser una estrategia pasiva.
La subrogación o cambio de banco

La subrogación o cambio de banco es una opción a tener en cuenta cuando no estamos conformes con las condiciones de nuestra actual hipoteca y, viendo las ofertas de otras entidades, creemos que es posible cambiar a mejor.
Una subrogación nos permitirá modificar (1) el tipo de interés y (2) el plazo de amortización, lo que convierte a esta operación en una gran aliada si queremos deshacernos de una cláusula abusiva como el famoso “suelo” o reducir el importe de nuestra cuota mensual.
En la actualidad, existen más facilidades que nunca para cambiar de banco. Aquí van 6 consejos para dar con la mejor subrogación teniendo en cuenta el mercado actual y la legislación vigente:
1. Conocer los bancos que corren con los gastos de subrogación, incluyendo notaría, tasación, gestoría y Registro de la Propiedad. En el mercado actual hay tanta competencia que son muchas las entidades que ofrecen pagarlos.
2. Comparar varias ofertas para poder elegir. Los comparadores de hipotecas online te dan la opción de conocerlas todas sin moverte de casa, incluyendo la oferta de bancos online, más baratos que las entidades físicas e igual de fiables.
3. Negociar. Las hipotecas no son productos cerrados y, una vez elegida la más interesante para nosotros, siempre existe la posibilidad de hacer algunos cambios a nuestro favor. Para ello, es imprescindible conocer nuestros puntos fuertes: ingresos estables, años de antigüedad con la anterior hipoteca, existencia de un aval…
4. Comprobar que la nueva oferta nos será rentable a medio plazo. Quizá ahora tengamos que desembolsar algo de dinero para cubrir los gastos del cambio, pero si la diferencia en el interés es importante, en 5 años podemos haber ahorrado más de 10.000 euros. Es aconsejable hacer los cálculos no solo con el Euribor actual (1,27%) sino teniendo en cuenta una posible subida de hasta el 4 o el 5%, para prevenir sorpresas desagradables.
5. Una vez tengamos la oferta vinculante del nuevo banco, es decir, el borrador del nuevo acuerdo hipotecario, es necesario llevarla a nuestra actual entidad. Es posible que nuestro banco iguale la oferta y nos ahorremos los gastos (en caso de que la nueva entidad no los pague) y la comisión de subrogación (en caso de que nuestra hipoteca cuente con una). Hasta hace poco, el compromiso del primer banco de igualar la oferta no quedaba reflejado en ningún documento, y la entidad podía “desentenderse”. Pero el pasado 4 de mayo entró en vigor una modificación de la ley que obliga a la entidad original a emitir, por escrito, una oferta vinculante con las nuevas condiciones, para que así sea posible comprobar la diferencia o mejora sobre el papel.
6. Por último, una vez con la oferta vinculante en la mano y antes de firmar, leer la letra pequeña y no fijarse en un solo factor (TAE, interés…) a la hora de decidir si será o no una buena hipoteca para nosotros. La advertencia va sobre todo por las ofertas que ofrecen un interés muy bajo pero van cargadas de productos vinculados (seguros obligatorios) que encarecen la cuota mensual y consiguen que lo que ahorramos por un lado lo gastemos por el otro. Es normal que las hipotecas obliguen a contratar alguno de estos productos, pero no debemos olvidar nunca preguntar al banco (1) cuántos son, (2) cuánto cuestan y (3) en qué plazos los tendremos que pagar.
http://www.gurusblog.com/archives/subrogacion-hipoteca/30/06/2010/
“aún queda un año de ajuste inmobiliario” Share

“Vemos señales de que la caída del mercado de la vivienda libre española se acerca a su fin“, dice la agencia de calificación Standard and Poor’s (S&P) en un informe sobre el sector residencial en Europa. Eso sí, advierte de que “las condiciones siguen siendo frágiles” y que todavía queda un año de ajuste. Según sus previsiones, los precios podrían llegar a caer un 12% adicional. Según explica la agencia, aunque las cifras oficiales muestran un descenso de los precios de 6,1% en 2009, y la tasadora Tinsa anuncio un abaratamiento interanual del 5,3% en marzo, los precios podrían estar marcando retrocesos mayores “debido al exceso de oferta”.
Además, tampoco contribuye a reducir el stock (que algunos sitúan en cerca de un millón de viviendas) la coyuntura económica. De acuerdo con el informe de S&P, “los fundamentos económicos siguen siendo desfavorables”. En especial, pone de relieve el mal comportamiento del mercado laboral español, que ha perdido 1,8 millones de puestos de trabajo en la recesión. “La contracción representa el 55% de todos los empleos perdidos en la zona del euro, aunque el empleo español representa sólo el 13%“, subraya.
En este sentido, explica que “este grave deterioro [del trabajo] se ha traducido en un aumento de la proporción de préstamos dudosos en préstamos bancarios totales al 5,4%. Pero todavía está por debajo del 9,1% observada en febrero de 1995 durante la recesión económica anterior”, añade.
Con este contexto, S&P prevé que “el ajuste en el mercado de la vivienda probablemente continuará durante al menos otro año“. Además, cree que “el ritmo de disminución de precios probablemente continuará frenándose“. Aún así, según economista Michel Six, los precios podrían caer aún un 12% más antes de que el mercado recupere equilibrio a largo plazo.
Para el conjunto de la economía, la agencia calcula un retroceso del PIB del 0,6% este ejercicio (frente al 0,3% de estimación del Gobierno) y del 0,8% el que viene (el Gobierno, un incremento del 1,3%).
En el ámbito europeo, el economista jefe para Europa de la agencia, Jean-Michel Six, señala “ya hay signos de estar dejando de lado la corrección de los precios de la vivienda. De hecho, con la excepción de Irlanda, la caída de precios ha disminuido en muchos países como Francia, Italia, España o Países Bajos. Incluso en Reino Unido, comenzaron de nuevo a subir el año pasado en noviembre“.
Fuente: expansion.com
Cerrar la compraventa de un inmueble

Dar a conocer las cualidades de la casa y diferenciarse del resto es útil, pero para cerrar la compraventa hay que ajustar el precio del inmueble.
La crisis es evidente en las fachadas de los edificios, donde cada vez hay más carteles de pisos en venta. Portales, ventanas y balcones funcionan como enormes tablones de anuncios para empresas y particulares que intentan atraer la atención del comprador. Es un método tradicional y sencillo, un primer paso que, hasta hace un tiempo, funcionaba bien. Pero la coyuntura general ha cambiado. Hoy los vendedores deben dar a conocer las cualidades de la vivienda y diferenciarse del resto. Además, deben ajustar el precio, ya que éste es el factor decisivo para sellar una compraventa.
Atinar con el precio
La recesión económica, unida a la devaluación de la vivienda, el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y el aumento de los inmuebles que se venden, ha trastocado la dinámica en la compraventa de pisos. Ya no son los propietarios, sino los posibles compradores, quienes controlan la situación: deciden cuándo, cómo y dónde van a adquirirlo, ya que tienen un abanico de ofertas más amplio, tanto de inmuebles como de precios. Buena parte de los titulares necesitan vender sus viviendas con urgencia y hay posibilidad de regateo.
El sistema del cartel en el balcón resulta obsoleto. Por un lado, aporta escasa información sobre el inmueble. Por otro, se pierde entre otros posibles carteles colocados cerca. De ahí que muchos anuncios estén colgados desde hace años. Ante este panorama, un poco de marketing casero puede ser de gran utilidad. Bastan dos estrategias básicas: dar a conocer las cualidades del producto y diferenciarse del resto. Las cualidades del piso y el modo de contarlas pueden inclinar la balanza e incidir en la decisión final del comprador. No obstante, hay un aspecto previo que no se puede desconocer: el precio. Hoy es el factor más importante de un inmueble y que logra llevar a buen fin la compraventa.
Antes, la financiación no era un problema y era posible pagar un sobreprecio para conseguir un piso con determinadas características. Hoy es difícil lograr dinero y el crédito está supeditado a un porcentaje de la tasación (el 80%), con lo cual el factor precio resulta determinante. Los dueños deben comprender que su piso ya no vale lo mismo que hace tres años, ni dos, ni uno: vale menos. Y, en esa línea, o se ajusta el precio o será difícil venderlo, por mucho que se intenten potenciar las cualidades del inmueble.
Aprender a vender
Si el piso tiene buen precio y los compradores pueden pagarlo, pero no se vende, algo falla. La razón estriba en que a pisos iguales y precios iguales, el comprador elegirá el inmueble que esté mejor conservado y más equipado. Aquí es donde el dueño puede trabajar para mejorar la calidad de su oferta.
• Canales de venta. Como primera cuestión, conviene ampliar los canales de venta, identificar cuáles son y aprender a utilizarlos. Además del cartel en la ventana o en el vecindario, destacan los periódicos y las inmobiliarias. Pero no son las únicas vías. Internet es una herramienta muy poderosa, con varias ventajas. Entre ellas, la gratuidad. Es posible informar de manera exhaustiva del piso y recibir visitas de un público más amplio, incluso de otras ciudades.
También hay que saber descartar los canales inútiles o poco adecuados. Entre otros, los folios pegados en las cabinas telefónicas o en las paradas de autobuses.
• Datos, detalles y organización. Los datos que se brindan sobre el inmueble son fundamentales. Hay que saber seleccionarlos y jerarquizarlos para aportar una información completa, clara y ordenada sin caer en los excesos, que abruman al comprador. Conviene comenzar por lo básico y ponerse en el lugar del otro.
1. Datos básicos. Esta información jamás debe faltar: ubicación del piso, metros, antigüedad, número de habitaciones y baños, si es exterior o interior, la altura, si hay ascensor y sistema de calefacción. Por supuesto, también debe indicarse el precio y, si se ha rebajado, destacarlo.
2. Detalles. Tras delinear la ficha básica del inmueble, lo siguiente es completarla con especial hincapié en los aspectos más positivos. No hace falta describir hasta el último rincón de la vivienda, sino puntualizar los aspectos que la favorecen -como la orientación o el tipo de cerramientos- o que pueden compensar sus deficiencias. Si el piso es interior pero luminoso, es imprescindible destacarlo. Si es antiguo pero se ha acometido alguna reforma, también.
• Los valores añadidos. Son las características que aportan confort, practicidad, comodidad o que, incluso, lo hacen más asequible. Para detectarlas y poder enumerarlas, hay que partir de un enunciado muy simple: si hay otros pisos con los mismos metros y el mismo número de habitaciones, ¿qué convierte a éste en la mejor opción? ¿Qué lo diferencia del resto? Las reformas estructurales, la calidad de las instalaciones sanitarias y eléctricas, la luminosidad, la tranquilidad, la seguridad o la presencia de un portero físico pueden ser algunas. También se pueden reseñar los trasteros, las plazas de garaje, la supresión de barreras arquitectónicas o las terrazas espaciosas. En cuanto al barrio, siempre es bueno destacar la presencia de locales comerciales, escuelas y ambulatorios cercanos, así como parques, lugares de esparcimiento y ocio, además de medios de transporte disponibles. Quizá el piso no sea céntrico, pero puede estar bien comunicado.
Cuestión de imagen
Otro punto imprescindible tiene que ver con la imagen. Como bien reza el refrán, vale más que mil palabras y, en este caso concreto, puede valer la venta del piso.
• Fotografías. Incluir fotos en el anuncio es vital para aumentar las probabilidades de éxito. Al adquirir una vivienda, muchos compradores hacen una selección inicial sobre el papel o la pantalla, sin ir a visitar el piso. Adjuntar imágenes de todas las habitaciones y los espacios del inmueble es fundamental. De ese modo, las personas interesadas podrán hacerse una idea de la distribución y el aspecto de la casa, así como evaluar sus posibilidades con tranquilidad, sin las prisas de quien la vende y guía en la visita.
Pero mostrar imágenes no es lo único importante: también lo es su calidad y los ambientes que enseñan. Hacer buenas tomas, elegir bien el encuadre y esperar el momento del día en el que la luz natural sea más favorecedora son algunos trucos básicos que mejoran el resultado final. Como norma general, hay que evitar hacer las fotografías de noche o con las persianas bajadas y, si se utiliza el flash, procurar que el destello no se refleje en los cristales de las ventanas.
• Aspecto. La imagen de una vivienda es mucho más que una foto. Es su aspecto general, su cuidado, su decoración y la impresión que causa al verla. Por muy bueno que sea el fotógrafo, si estos factores no están bien resueltos, la venta será más difícil. Reparar los desperfectos, pintar la casa, barnizar las puertas o hacer una limpieza a fondo es fundamental. También conviene deshacerse de los muebles que sobran y quitan espacio o sensación de amplitud, ordenar los objetos y optar por colores claros, tanto en la decoración como en la pintura. En este sentido, menos es más.
La ambientación del inmueble para la venta es tan importante, que algunas empresas y profesionales se dedican de modo específico a ello. Si se dispone de cierto capital para invertir en esta cuestión (el precio oscila entre 1.000 y 3.000 euros) o no se quiere perder tiempo, los especialistas en decoración resuelven el problema en pocos días: desde la pintura del piso hasta la limpieza y la distribución de los muebles. La idea es trabajar con los elementos que hay y potenciar al máximo las cualidades de la vivienda para que sorprenda de manera positiva a los posibles compradores. En ocasiones, basta con quitar muebles o cambiarlos de sitio. Otras, es necesario agregar algún detalle. En cualquier caso, el objetivo es ofrecer algo más que cuatro paredes y un techo, dar calidez.
http://www.consumer.es/web/es/vivienda/compra/2010/05/24/193283.php
La estafa de los 'vecinos indeseables'
Tras firmar un contrato de arras, que obliga al promotor a devolver el doble de la señal recibida si se echa para atrás, le meten en el piso una familia de maleantes
Promotores murcianos sufren desde hace meses un original y doloroso timo de unos falsos clientes
La clave está en el denominado contrato de arras. Ahí es donde el promotor firma su sentencia. ¿La razón? Pues que este tipo de contratos privados, por los que el comprador de un piso entrega una señal a cuenta antes de formalizar la escritura, obliga a su vez al constructor a devolver el doble de la cantidad recibida si, por cualquier razón, acaba echándose para atrás y se niega finalmente a venderle el piso a ese cliente.
Lógicamente, en los tiempos que corren, con cientos de promotores que llevan meses sin ver aparecer por sus oficinas algo que se parezca a un potencial comprador, ningún empresario pone objeción alguna a esa cláusula. «¿Cómo voy yo a renunciar a vender un piso, con la que está cayendo?», deben de decirse, a sí mismos, en aquellas ocasiones en las que un cliente le insta a suscribir uno de esos contratos de arras. No cuentan con que siempre puede surgir una circunstancia imprevista, o quizás demasiado bien prevista por parte de otras personas, que puede llevarle a cambiar drásticamente de opinión. Llega entonces el momento en que se quedan sin vender la casa, y teniendo que perder además una buena cantidad de dinero. Y, encima, dando gracias de que el asunto no se haya puesto aún más tiznado de lo que ya estaba.
Un número indeterminado de promotores murcianos -la asociación que engloba a estos empresarios y las fuerzas de seguridad tienen conocimiento de, al menos, siete casos- ha sufrido en sus propias carnes, de un año a esta parte, esta original y dolorosa estafa.
El 'modus operandi', dicho sea en jerga policial, es en todas las ocasiones muy similar. Una persona, casi siempre una mujer de cuidada apariencia y buenos modales, en unos casos acompañada de su esposo y en otros de una hija, contacta con el promotor y le hace saber de su interés por adquirir una vivienda. Desea hacerlo en un bloque o en un complejo ya parcialmente habitado por otras familias. Explica que tiene dinero suficiente como para pagar en mano la casa, pero que no puede escriturarla hasta cuatro o cinco semanas más tarde, y propone firmar mientras tanto un contrato de arras: ella entrega entre 6.000 y 12.000 euros, que perdería íntegramente si finalmente no escritura la casa, y el constructor se compromete a devolverle esa cantidad, y otro tanto, si es él quien renuncia a la operación, cualquiera que sea la razón que pueda esgrimir.
Una vez suscrito el contrato privado, la mujer pide las llaves de la vivienda, utilizando para ello cualquier excusa. Por ejemplo, que la casa es un regalo que le quieren hacer a su hijo, que está a punto de casarse, y que pretenden irla amueblando, para que la sorpresa sea completa el día de la boda.
El empresario, ignorante de lo que se lleva entre manos la aparentemente opulenta e intachable familia, no suele poner objeción alguna y les permite el acceso al piso, o al dúplex, pese a no haberse formalizado todavía la escritura.
La monumental y terrorífica sorpresa llega casi inmediatamente, cuando se entera de que el piso ha pasado a ser ocupado, de un día para otro, por un clan de personas de lamentable apariencia y comportamiento vandálico, que han tomado posesión del inmueble con similares modales a los de una manada de búfalos cafres penetrando en los jardines de la Granja de San Ildefonso: destrozan puertas y ventanas, arrancan grifería, llenan las zonas comunes de basuras, vociferan como 'hooligans', amenazan a los vecinos...
«El temor que atenaza en ese momento al vendedor es más que comprensible», reconoce el secretario de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de la Región, Alejandro Zamora, quien conoce bien la forma de proceder de ese clan familiar. «Los promotores afectados por esa estafa, y entre nuestros asociados hemos tenido dos casos, son conscientes en ese momento de que si esas personas siguen en el edificio, al resto de las viviendas ya no les vas a poder dar salida nunca».
En tales circunstancias, lo único que le importa ya al empresario es sacarse de encima a esos maleantes, aunque sea a costa de perder dinero. Así, suelen renunciar a firmar la escritura y reintegran la cantidad entregada a cuenta, más otra parte idéntica, que es la que los estafadores se llevan como ganancia.
«Tenemos constancia de varios casos», admiten fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Murcia. «Los afectados nos cuentan lo que les ha ocurrido, pero no han llegado a presentar denuncia formal, ya que tienen miedo a sufrir represalias por parte de estos delincuentes».
Después de haber visto cómo las gastan, resulta comprensible.
RICARDO FERNÁNDEZ | MURCIA.
Promotores murcianos sufren desde hace meses un original y doloroso timo de unos falsos clientes
La clave está en el denominado contrato de arras. Ahí es donde el promotor firma su sentencia. ¿La razón? Pues que este tipo de contratos privados, por los que el comprador de un piso entrega una señal a cuenta antes de formalizar la escritura, obliga a su vez al constructor a devolver el doble de la cantidad recibida si, por cualquier razón, acaba echándose para atrás y se niega finalmente a venderle el piso a ese cliente.
Lógicamente, en los tiempos que corren, con cientos de promotores que llevan meses sin ver aparecer por sus oficinas algo que se parezca a un potencial comprador, ningún empresario pone objeción alguna a esa cláusula. «¿Cómo voy yo a renunciar a vender un piso, con la que está cayendo?», deben de decirse, a sí mismos, en aquellas ocasiones en las que un cliente le insta a suscribir uno de esos contratos de arras. No cuentan con que siempre puede surgir una circunstancia imprevista, o quizás demasiado bien prevista por parte de otras personas, que puede llevarle a cambiar drásticamente de opinión. Llega entonces el momento en que se quedan sin vender la casa, y teniendo que perder además una buena cantidad de dinero. Y, encima, dando gracias de que el asunto no se haya puesto aún más tiznado de lo que ya estaba.
Un número indeterminado de promotores murcianos -la asociación que engloba a estos empresarios y las fuerzas de seguridad tienen conocimiento de, al menos, siete casos- ha sufrido en sus propias carnes, de un año a esta parte, esta original y dolorosa estafa.
El 'modus operandi', dicho sea en jerga policial, es en todas las ocasiones muy similar. Una persona, casi siempre una mujer de cuidada apariencia y buenos modales, en unos casos acompañada de su esposo y en otros de una hija, contacta con el promotor y le hace saber de su interés por adquirir una vivienda. Desea hacerlo en un bloque o en un complejo ya parcialmente habitado por otras familias. Explica que tiene dinero suficiente como para pagar en mano la casa, pero que no puede escriturarla hasta cuatro o cinco semanas más tarde, y propone firmar mientras tanto un contrato de arras: ella entrega entre 6.000 y 12.000 euros, que perdería íntegramente si finalmente no escritura la casa, y el constructor se compromete a devolverle esa cantidad, y otro tanto, si es él quien renuncia a la operación, cualquiera que sea la razón que pueda esgrimir.
Una vez suscrito el contrato privado, la mujer pide las llaves de la vivienda, utilizando para ello cualquier excusa. Por ejemplo, que la casa es un regalo que le quieren hacer a su hijo, que está a punto de casarse, y que pretenden irla amueblando, para que la sorpresa sea completa el día de la boda.
El empresario, ignorante de lo que se lleva entre manos la aparentemente opulenta e intachable familia, no suele poner objeción alguna y les permite el acceso al piso, o al dúplex, pese a no haberse formalizado todavía la escritura.
La monumental y terrorífica sorpresa llega casi inmediatamente, cuando se entera de que el piso ha pasado a ser ocupado, de un día para otro, por un clan de personas de lamentable apariencia y comportamiento vandálico, que han tomado posesión del inmueble con similares modales a los de una manada de búfalos cafres penetrando en los jardines de la Granja de San Ildefonso: destrozan puertas y ventanas, arrancan grifería, llenan las zonas comunes de basuras, vociferan como 'hooligans', amenazan a los vecinos...
«El temor que atenaza en ese momento al vendedor es más que comprensible», reconoce el secretario de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de la Región, Alejandro Zamora, quien conoce bien la forma de proceder de ese clan familiar. «Los promotores afectados por esa estafa, y entre nuestros asociados hemos tenido dos casos, son conscientes en ese momento de que si esas personas siguen en el edificio, al resto de las viviendas ya no les vas a poder dar salida nunca».
En tales circunstancias, lo único que le importa ya al empresario es sacarse de encima a esos maleantes, aunque sea a costa de perder dinero. Así, suelen renunciar a firmar la escritura y reintegran la cantidad entregada a cuenta, más otra parte idéntica, que es la que los estafadores se llevan como ganancia.
«Tenemos constancia de varios casos», admiten fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Murcia. «Los afectados nos cuentan lo que les ha ocurrido, pero no han llegado a presentar denuncia formal, ya que tienen miedo a sufrir represalias por parte de estos delincuentes».
Después de haber visto cómo las gastan, resulta comprensible.
RICARDO FERNÁNDEZ | MURCIA.
TIMOS:entrega de llaves por mensajero
Este timo está afectando a personas que están buscando vivienda en alquiler. es muy fácil caer en él ya que el inmueble en cuestión se caracteriza por un precio muy económico, siendo éste más bajo de lo que debiera ser por zona, características y estado del mismo. el arrendador tiene mucha urgencia en alquilar ya que se ha tenido que marchar precipitadamente al extranjero (generalmente londres) y no ha tenido tiempo de arrendar su inmueble. así pues, para agilizar lo más posible el trámite, contrato, entrega de llaves, lo que se propone es el envío de las llaves y contrato por mensajería (siempre muy conocida), a cambio de ésto intenta convencerte de la idea del ingreso del alquiler (unos 600€)
la realidad de todo ésto es que la persona interesada en el alquiler de esta vivienda, se encuentra con que:
- o la llave no abre el inmueble que él creía
- o si la llave abre el inmueble, se encuentra con más personas en esa misma situación (también timadas)
- en el caso de haber realizado el pago de los 600€, te quedas sin ellos
la realidad de todo ésto es que la persona interesada en el alquiler de esta vivienda, se encuentra con que:
- o la llave no abre el inmueble que él creía
- o si la llave abre el inmueble, se encuentra con más personas en esa misma situación (también timadas)
- en el caso de haber realizado el pago de los 600€, te quedas sin ellos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)